miércoles, 26 de diciembre de 2007

Se trata de un lugar dónde comenzar a escribir la historia de nuestro pueblo, Villanueva del Río y Minas, en igualdad, recordando el importante papel que las mujeres también desempeñaron. No es raro encontrar páginas y páginas de la historia de la humanidad en las que las figuras femeninas no aparecen, originando por ello un gran vacío en estos temas. Ya va siendo hora de que se comienze a reescribir la historia, y es buen principio empezar por lo más cercano a nosotros. No es necesario que las mujeres que en esta sección aparezcan, sean conocidas, el anonimato es lo que más despierta nuestro interés. Mujeres que dedicaron sus vidas al trabajo doméstico, mujeres que se entregaron a sus familias y mujeres que lucharon por sobrevivir, en un mundo en el que no disfrutaban de los mismos derechos y privilegios con los que actualmente contamos. Por ello nos gustaría hacer partícipes a todos, recojeremos la información que vosotros pongáis a nuestra disposición, para así dar a conocer a esas mujeres con nombres y apellidos, con las labores que realizaron, con las vivencias que tuvieron, para de algún modo recuperar lo que en un pasado fuimos y lo que aún seguimos siendo.

3 comentarios:

CMRR dijo...

Me sumo a esta nueva propuesta para hacer llegar lo que conozco y lo que he aprendido de mi hermoso pueblo, en aras de difundir el conocimiento que de este he obtenido a lo largo de mi formación tanto a nivel profesional como personal. Creo que todos debemos ir enriqueciendo este blog para conocer nuestro pasado.
Muchas han sido las veces que me he preguntado cual fue el papel de las mujeres en el nacimiento y crecimiento de nuestro pueblo, asi como numerosas han sido las ocasiones en las que he buscado referencias de esa labor que desarrollaron. Una labor que aun sigue latente en los recuerdos de los mineros y mineras mas longevos del lugar, una tarea, que al igual que la de los hombres tuvo un gran valor.
Por todo ello y desde estas humildes líneas quiero dar mi homenaje a la “mujer minera”, una figura de gran valor en las sociedades industriales, cómo lo fue la nuestra, y de la que por el momento desconocemos muchas de sus valias.
Para comenzar, debemos trasladarnos a los inicios de la explotacion minera en esta cuenca sevillana. Unos trabajos de los que tenemos constancia desde principios del siglo XVII. Las primeras explotaciones que se realizaran en los primitivos pozos de esta area minera, sirvieron para satisfacer las necesidades de combustible de las herrerías de la comarca, para ello, los herreros se desplazaban hasta nuestras minas y efectuaban las explotaciones. Desde luego, debemos tener en cuenta que en esos momentos, la mano de obra procedia de la esclavitud, hombres y mujeres de raza negra, que eran arrancados de sus lugares de origen, para realizar los trabajos mas ingratos, labores que se desarrollaban tanto en la metropolis hispana, como en sus colonias, en explotaciones agrarias, minas, en definitiva, las labores mas duras y peligrosas les estaban reservadas.
No es extraño, ver que las mujeres y no solo ellas, sino tambien los niños, tambien realizaban estos trabajos, en la mayoria de las ocasiones, exponiendose incluso a mayores peligros que los hombres, dadas sus circunstancias en cuanto a tamaño y volumen, realizando estas labores de mayor peligrosidad, adentrandose en zonas inaccesibles para poder extraer el mineral.
Con el paso del tiempo y la abolicion de la esclavitud, el trabajo de la mineria en sus labores de interior, paso a ser unicamente ejecutado por los hombres, quedando las labores de exterior en manos de los dos sexos. Recordemos las mujeres que trabajaban en los lavaderos de carbon, en las lajas, como comunmente era conocida esta tarea en nuestro pueblo. Pero a pesar de trabajar en el exterior y al igual que los hombres, seguian expuestas a las enfermedades pulmonares que ambos padecian, pero con un factor en contra de ellas, las mujeres, en su mayoria, no tenian contrato, por lo que no disfrutaban del privilegio de que les fuese reconocida su enfermedad y mucho menos, su valor.
La mujer jugaria un importante papel en la industria, en los nuevos cambios que se estaban produciendo en la España del momento, con el fin del siglo XIX, y el inicio del nuevo siglo, debido a las nuevas transformaciones generadas por la Revolución Industrial, las mujeres en nuestro pueblo, al ser un importante enclave minero y por lo tanto con un gran movimiento obrero, comenzaron a participar de la politica.
Por vez primera en nuestro pais, durante las Republicas, las mujeres comenzaron a ser escuchadas, incluso con la Segunda Republica, hubo mujeres congresistas, y derecho al voto para las mujeres, ya no sólo los hombres eran los que decidian.
¿Nos podemos imaginar lo que supuso todo ello para un pueblo obrero como el nuestro?, muchas mujeres participaron en los sindicatos y en politica, aunque eso si, no del mismo modo que en la actualidad, dado que ello no estaba del todo bien visto. Pero por fin tenian voz y voto. Algo que desgraciadamente duro poco tiempo, por acontecimientos que por todos son conocidos. La guerra fratricida que padecimos, y la posterior dictadura, sesgaron las posibilidades de todas las mujeres, relegandolas de nuevo al inmerecido segundo plano que ocuparon hasta el fin de la dictadura.
Mujeres mineras, todas ellas trabajadoras y luchadoras. Trabajadoras y triple productoras, porque no solo produjeron trabajo domestico, una muy dura labor sobre todo en aquellos tiempos, también, porque codo con codo, al lado de los hombres, hicieron de este pueblo uno de los más prósperos de toda la provincia, y ademas de todo ello, produjeron mano de obra para que esta no faltase en las minas y en el poblado.
Luchadoras, porque muchas de ellas perdieron a su marido y sacaron a sus hijos adelante con muchas fatigas y mucho amor, luchadoras, porque a pesar de ver cada dia a sus hombres, a sus padres, a sus hijos, a sus maridos, a sus hermanos, bajar al corazon de la tierra, nunca perdieron la fe ni las ganas de seguir luchando.
Mujeres, todas ellas mujeres, dignas de nuestra mas sincera admiración, trabajadoras, humildes, luchadoras, mujeres mineras que vivieron cada dia de su existencia con el alma en vilo. Por todo ello, por todas estas vicisitudes que padecieron nuestras madres, nuestras abuelas, se merecen un homenaje,un homenaje desde este lugar donde todos los mineros y mineras aportamos nuestro granito de arena, pero creo que merecen algo más, no solo estas palabras llenas de devocion hacia estas figuras a las que no se les ha reconocido su valia, merecen que todos participemos de esta oportunidad que se nos brinda, para darles de una vez la importancia merecida por ellas. Recordemos que estas mujeres crearon junto a nuestros padres y nuestros abuelos el hermoso pueblo en el que vivimos. Un pueblo con un legado y una riqueza indiscutibles, porque a pesar de solo conservar el recuerdo de lo que un dia fuimos, este mismo legado, nos permite recapacitar sobre lo que somos, somos mineros, somos mineras, no olvidemos nuestro origen, el duro trabajo y la firmeza y valentia para bajar hasta las mismisimas entrañas de la madre Tierra a buscar el oro negro, para hacernos avanzar, progresar y prosperar.


C.M.R.R.

JRG dijo...

Manuel su marido, no tenía un trabajo cualificado, por lo que los jornales eran bajos y no regulares, por eso mi bisabuela Vitoriana Martel, no tuvo más remedio que, como tantas otras, buscar unos ingresos que les permitieran sacar adelante a sus cinco descendientes todas ellas mujeres.

De complexión menuda, pero de una gran capacidad de trabajo y temperamento, acudía diariamente con su compañera y amiga Presentación a la Lampistería, a recoger las lámparas al final de cada relevo, para limpiarlas y reponer de aceite, pues tenían que estar totalmente a punto para su siguiente utilización.

Muchos fueron los años que tuvo que compaginar este trabajo con las duras tareas del hogar. Muchos los días de lluvia y frío que tuvieron que soportar allí en aquellas instalaciones, en cuya pared lucia el espléndido “Mapa Thiery”, que representaba todos los puntos o pozos de nuestra explotación minera.

Poco a poco estas niñas fueron creciendo y ayudando, unas en la casa y otras de costureras. Así fueron consiguiendo que la carga que venía soportando esta pequeña gran mujer fuera disminuyendo hasta el cese de esta pesada actividad.

Una vez retirado el matrimonio, como era normal, perdían los derechos sobre la vivienda que la Compañía había puesto a su disposición durante su vida laboral, por lo que pasó a vivir con una de sus hijas, que además tuvo que acoger a otras hermanas que todavía se encontraban solteras y sin medios económicos, pues aunque no lo he podido contrastar, creo que en aquella fecha no existían las pensiones o bien eran insuficientes para pagar un alquiler.

franruizrojas dijo...

Porque no hablais de este gran trabajo que ha realizado Carmen Maria Ruiz Rojas...